El informe PISA: un toque de atención
Pese a los complacientes mensajes de nuestras autoridades educativas ministeriales ("Estamos cerca de la media y en el lugar que nos corresponde") tras el último informe PISA, su coordinador, Andreas Schleicher, dice que "es incuestionable que los alumnos españoles quedan muy atrasados respecto a los países con mejores resultados de la OCDE". ¿A quién hacemos caso? ¿A los analistas ministeriales -y sus intelectuales orgánicos- o a Schleicher?
FUENTE El País Digital
17/12/2007
Si bien es cierto que nuestro sistema educativo está lejos de ser un desastre y que mucho ha avanzado desde el inicio de la democracia, habría que adoptar medidas drásticas si queremos salir de la mediocridad en la evaluación de ciencias y de la bochornosa bajada en comprensión lectora. El sistema educativo lo que hace es privilegiar a los ya privilegiados educativamente. Por eso, en aquellos países cuyos padres y madres del alumnado tienen mayor nivel educativo se obtienen sistemáticamente mejores resultados. Lo malo de este tipo de explicación es que a veces conduce a pensar que la única opción sensata es esperar a que los futuros padres y madres eleven sus niveles educativos. A esto se añade la contundencia empírica de que los informes PISA han detectado una gran estabilidad en sus seis años de existencia. Sin embargo, esto no quiere decir que las cosas no puedan cambiar. De hecho, Finlandia, el país líder en estos informes, era de lo más mediocre en los años ochenta -no existía el PISA pero había evaluaciones internacionales de matemáticas-. A lo largo de los noventa Finlandia optó por un sistema educativo comprehensivo e integrador -se puede ver más en el excelente artículo de Javier Melgarejo en el número extraordinario de Revista de Educación de 2006-. Polonia es otro ejemplo de país que, sin ser tan exitoso como Finlandia, ha optado por evitar segregaciones escolares tempranas avanzando considerablemente entre el informe de 2000 y el de 2003. Nuestros pésimos resultados en comprensión lectora -corroborados en el estudio internacional PIRLS con alumnos de nueve años- son fácilmente comprensibles en una escuela, especialmente la secundaria, que rara vez va más allá del libro de texto -el cual ni siquiera se llega a leer en su totalidad- y de la cultura (sic) de los apuntes. Tenemos bibliotecas escolares -muchas de ellas excelentes- y escasas bibliotecas públicas, por regla general, todas ellas infrautilizadas. ¿Para qué leer si todo está ya en los apuntes, si no se incentiva la actitud investigadora, si no se promueven dentro del aula escenarios deliberativos en los que intercambiar opiniones informadas? Como mucho se leen libros en la asignatura de Lengua, lecturas más bien orientadas hacia la reverencia por la literatura culta que hacia la creación de un público lector consumidor de libros. La prensa escrita apenas se utiliza en nuestra docencia y así nos va tanto a la ciudadanía como al estudiantado. No es extraño que más de un profesor, al ver las preguntas del PISA, considere que obtenemos muy buenos resultados teniendo en cuenta el cómo y el qué se enseña. La Educación Secundaria Obligatoria (ESO) -de donde proceden los alumnos que responden al informe PISA- se ha convertido en una suerte de travesía del desierto entre la primaria y el bachillerato -y así parece que la considera la reciente Ley de Orgánica de Educación-. Muchos profesores no han aceptado la mezcolanza de alumnos de distinto nivel de rendimiento en los centros de secundaria y consideran que en la ESO no hay nada que hacer: las mieles de los verdaderos aprendizajes quedan para el bachillerato. Sin embargo, la mejora pasa por conseguir una educación de calidad para todos, sin exclusiones. Incomprensiblemente, la sociedad española ha tolerado la existencia de unos profesores de secundaria carentes de una formación previa como docentes -salvo que entendamos por tal la falsedad del Certificado de Capacitación Pedagógica-. Una vez más Ortega tenía razón: España es el problema, Europa la solución. Ha de llegar el espacio europeo de educación superior para que, por fin, nuestros futuros profesores de secundaria esgriman un título de máster que les habilite para el ejercicio de la docencia (técnicas pedagógicas, conocimiento de la organización escolar, etcétera). La consolidación de equipos docentes en nuestra enseñanza pública es una misión casi imposible. ¿En cuántos centros tenemos más de un 30% de interinos? ¿Cómo va a implicarse quién sabe que al año siguiente y al otro y al siguiente vagará de centro en centro? En la privada, especialmente en la concertada, este problema parece resuelto. Sin embargo, pese a su singular privilegio de escolarizar al alumnado procedente de las mejores familias, parece incapaz de contribuir a elevar el porcentaje de estudiantes de alto nivel: en España están en los niveles 5 y 6 (los dos más altos) el 4,8% del total de estudiantes frente al 20,9% de Finlandia -en la evaluación de ciencias en ambos casos-. Justamente este bajo porcentaje es una de las causas de nuestra mala posición internacional. Parece que los informes PISA no nos quieren dar disgustos más serios y no se prevé un estudio monográfico sobre los aprendizajes de lenguas extranjeras. De momento, sólo se centran en comprensión lectora, matemáticas y ciencias.Autor: Rafael Feito (profesor de Sociología de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid
lunes, 17 de diciembre de 2007
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Examen a la educación secundaria Informe PISA 2006
REPORTAJE: El nivel de comprensión lectora de los alumnos españoles de 15 años sufre el mayor descenso de la OCDE - La inversión condiciona pero no es definitiva
Fuente: EL Pais.es
J. A. AUNIÓN - Madrid - 05/12/2007
El estudio de referencia sobre los sistemas educativos del mundo desarrollado vuelve a arrojar malos resultados para España, que retrocede en lectura y se estanca en la mediocridad en ciencias y matemáticas
Todas las matizaciones serán necesarias para analizar los resultados de los alumnos de 15 años en el Informe PISA 2006, pero el primer dato frío es que España es el país que más ha bajado su nivel de lectura respecto a informes anteriores, de 581 puntos de media a 561, lo que le deja en el puesto 35 de 57 países, por detrás de Luxemburgo, Portugal, Italia o Eslovaquia, que habían obtenido hasta ahora peores resultados. Se trata de una bajada de 20 puntos, la mayor entre los 37 países que también se evaluaron en 2003. Esta bajada, además, evidencia la falta de capacidad para entender lo que se lee, y que además puede estar lastrando los resultados en las otras competencias que mide la comparación internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha evaluado a sus 30 países miembros y otros 27.
La inversión pública en Educación sigue por debajo de la media de la OCDE
Tampoco se avanza ni en matemáticas ni en ciencias, que vuelven a dejar España en el mismo puesto mediocre -"En la media", insiste el Ministerio de Educación- que en los informes de 2000 y 2003. En matemáticas, con 480 puntos, están muy cerca de la media de la OCDE (484), pero son cinco puntos menos que en 2003. Y en ciencias, materia en la que se ha centrado el estudio de 2006 (a ella se ha dedicado la mayor parte de las pruebas), ha obtenido 488 puntos, mientras la media de la OCDE ha sido de 491. También se confirman las enormes diferencias de resultados entre las 10 comunidades autónomas que han presentado más alumnos a las pruebas de PISA para tener datos comparables. Hay diferencias de hasta 47 puntos, en el caso de lectura entre La Rioja (492) y Andalucía (445).
La bajada española en lectura -se mide la capacidad para entender, usar y analizar textos- se enmarca dentro de una media internacional que también ha bajado, pero hay países que han conseguido subir, algunos espectacularmente, como Corea del Sur (22 puntos más) y que la media no ha bajado tanto como la puntuación de España. El propio Ministerio de Educación español lo ha asumido como un "problema" y como la "asignatura pendiente" para toda la sociedad, en palabras de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera.
El catedrático de Psicología de la Universidad de La Laguna Juan Eugenio Jiménez está investigando precisamente estos problemas de lectura pero yendo al origen, cuando los niños aprenden a leer a escribir en primaria. Aún no se atreve a dar un diagnóstico, pero apunta dos problemas: la invasión de los medios electrónicos "deja la lectura en un segundo plano" y la enseñanza en los primeros cursos de primaria, clave en este proceso, "como conlleva más trabajo, se les deja a los profesores menos experimentados", asegura.
Pero la pregunta es por qué no sólo no han mejorado los resultados de los alumnos, sino que han retrocedido tremendamente en lectura. Aún no se le puede echar la culpa a la nueva ley de educación -que establece media hora diaria de lectura obligatoria en primaria-, aprobada casi al mismo tiempo que los alumnos hacían las pruebas de PISA 2006. Y aunque es cierto que los informes PISA aseguran que el contexto socioeconómico del alumno es lo que más condiciona sus resultados, también se ha demostrado que los mejores sistemas educativos consiguen atenuar esos factores y elevar la media, como Taiwan.
De ese modo, la responsable de políticas sociales del PP, Ana Pastor, le echa la culpa a la ley educativa aprobada a principios de los noventa por el PSOE, porque ha acabado con el esfuerzo, dijo. Algunos expertos, sin embargo, creen que en lo que concierne a las leyes educativas, lo peor han sido los vaivenes de las últimas décadas, sin un acuerdo de Estado, con dos leyes del PSOE y otra del PP que no se llegó a aplicar, aunque en el fondo, el esquema no ha cambiado con ninguna de ellas. "La manera de mejorar los resultados estaría ligada a los contenidos, a las metodologías de trabajo en el aula y a la formación de los profesores. Quizá esto último es lo más problemático en el sistema español", asegura Jaime Rivière, profesor Sociología de la Universidad de Salamanca.
Precisamente el profesorado es parte del éxito de uno de los países que vuelve a quedar en lo más alto de PISA y sigue mejorando: Finlandia. El país escandinavo acumula un primer y dos segundos puestos en las tres disciplinas. Y su secreto no es sólo una buena selección del docente, sino la libertad que tiene para aplicar los contenidos, según la ministra de educación finlandesa, Sari Sarkomaa, informa Adrián Soto.
La falta de inversión es otra de las críticas recurrentes. Aunque en los últimos años se ha recuperado un poco, la inversión pública española en educación sigue por debajo de la media de la OCDE, con un 4,3% frente a un 5,4%. Pero de nuevo, los expertos y PISA aseguran que más allá de una inversión adecuada, lo más importante es cómo se invierta. Francesc Pedró, asesor de educación de la OCDE, asegura que habría que preguntarse si lo que se enseña es lo adecuado, si los docentes disponen de la capacitación, las condiciones y los incentivos adecuados para hacerlo bien. El sociólogo Mariano Fernández Enguita se pregunta por qué tendría que haber mejorado la educación en los últimos años: "Lenta pero consistentemente, el horario y el calendario escolares se acortan, los directores no pueden dirigir y los centros y profesores no están sometidos a responsabilidad alguna por hacerlo bien o hacerlo mal".
Tanto Enguita como Pedró se quejan además de que haya que esperar a PISA, cada tres años, para tener datos sobre los resultados de los alumnos, en muchos casos, por la falta de colaboración de las comunidades autónomas. La ministra Cabrera aseguró que las pruebas de diagnóstico en primaria y secundaria que establece la nueva ley educativa paliarán este problema, además de alabar los programas puestos recientemente en marcha contra el fracaso escolar. En cualquier caso, muchos expertos, incluido Pedró, respaldan la explicación ministerial de que la educación española no está mal teniendo en cuenta su punto de partida y su progresión en los últimos 30 años.
Fuente: EL Pais.es
J. A. AUNIÓN - Madrid - 05/12/2007
El estudio de referencia sobre los sistemas educativos del mundo desarrollado vuelve a arrojar malos resultados para España, que retrocede en lectura y se estanca en la mediocridad en ciencias y matemáticas
Todas las matizaciones serán necesarias para analizar los resultados de los alumnos de 15 años en el Informe PISA 2006, pero el primer dato frío es que España es el país que más ha bajado su nivel de lectura respecto a informes anteriores, de 581 puntos de media a 561, lo que le deja en el puesto 35 de 57 países, por detrás de Luxemburgo, Portugal, Italia o Eslovaquia, que habían obtenido hasta ahora peores resultados. Se trata de una bajada de 20 puntos, la mayor entre los 37 países que también se evaluaron en 2003. Esta bajada, además, evidencia la falta de capacidad para entender lo que se lee, y que además puede estar lastrando los resultados en las otras competencias que mide la comparación internacional de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que ha evaluado a sus 30 países miembros y otros 27.
La inversión pública en Educación sigue por debajo de la media de la OCDE
Tampoco se avanza ni en matemáticas ni en ciencias, que vuelven a dejar España en el mismo puesto mediocre -"En la media", insiste el Ministerio de Educación- que en los informes de 2000 y 2003. En matemáticas, con 480 puntos, están muy cerca de la media de la OCDE (484), pero son cinco puntos menos que en 2003. Y en ciencias, materia en la que se ha centrado el estudio de 2006 (a ella se ha dedicado la mayor parte de las pruebas), ha obtenido 488 puntos, mientras la media de la OCDE ha sido de 491. También se confirman las enormes diferencias de resultados entre las 10 comunidades autónomas que han presentado más alumnos a las pruebas de PISA para tener datos comparables. Hay diferencias de hasta 47 puntos, en el caso de lectura entre La Rioja (492) y Andalucía (445).
La bajada española en lectura -se mide la capacidad para entender, usar y analizar textos- se enmarca dentro de una media internacional que también ha bajado, pero hay países que han conseguido subir, algunos espectacularmente, como Corea del Sur (22 puntos más) y que la media no ha bajado tanto como la puntuación de España. El propio Ministerio de Educación español lo ha asumido como un "problema" y como la "asignatura pendiente" para toda la sociedad, en palabras de la ministra de Educación, Mercedes Cabrera.
El catedrático de Psicología de la Universidad de La Laguna Juan Eugenio Jiménez está investigando precisamente estos problemas de lectura pero yendo al origen, cuando los niños aprenden a leer a escribir en primaria. Aún no se atreve a dar un diagnóstico, pero apunta dos problemas: la invasión de los medios electrónicos "deja la lectura en un segundo plano" y la enseñanza en los primeros cursos de primaria, clave en este proceso, "como conlleva más trabajo, se les deja a los profesores menos experimentados", asegura.
Pero la pregunta es por qué no sólo no han mejorado los resultados de los alumnos, sino que han retrocedido tremendamente en lectura. Aún no se le puede echar la culpa a la nueva ley de educación -que establece media hora diaria de lectura obligatoria en primaria-, aprobada casi al mismo tiempo que los alumnos hacían las pruebas de PISA 2006. Y aunque es cierto que los informes PISA aseguran que el contexto socioeconómico del alumno es lo que más condiciona sus resultados, también se ha demostrado que los mejores sistemas educativos consiguen atenuar esos factores y elevar la media, como Taiwan.
De ese modo, la responsable de políticas sociales del PP, Ana Pastor, le echa la culpa a la ley educativa aprobada a principios de los noventa por el PSOE, porque ha acabado con el esfuerzo, dijo. Algunos expertos, sin embargo, creen que en lo que concierne a las leyes educativas, lo peor han sido los vaivenes de las últimas décadas, sin un acuerdo de Estado, con dos leyes del PSOE y otra del PP que no se llegó a aplicar, aunque en el fondo, el esquema no ha cambiado con ninguna de ellas. "La manera de mejorar los resultados estaría ligada a los contenidos, a las metodologías de trabajo en el aula y a la formación de los profesores. Quizá esto último es lo más problemático en el sistema español", asegura Jaime Rivière, profesor Sociología de la Universidad de Salamanca.
Precisamente el profesorado es parte del éxito de uno de los países que vuelve a quedar en lo más alto de PISA y sigue mejorando: Finlandia. El país escandinavo acumula un primer y dos segundos puestos en las tres disciplinas. Y su secreto no es sólo una buena selección del docente, sino la libertad que tiene para aplicar los contenidos, según la ministra de educación finlandesa, Sari Sarkomaa, informa Adrián Soto.
La falta de inversión es otra de las críticas recurrentes. Aunque en los últimos años se ha recuperado un poco, la inversión pública española en educación sigue por debajo de la media de la OCDE, con un 4,3% frente a un 5,4%. Pero de nuevo, los expertos y PISA aseguran que más allá de una inversión adecuada, lo más importante es cómo se invierta. Francesc Pedró, asesor de educación de la OCDE, asegura que habría que preguntarse si lo que se enseña es lo adecuado, si los docentes disponen de la capacitación, las condiciones y los incentivos adecuados para hacerlo bien. El sociólogo Mariano Fernández Enguita se pregunta por qué tendría que haber mejorado la educación en los últimos años: "Lenta pero consistentemente, el horario y el calendario escolares se acortan, los directores no pueden dirigir y los centros y profesores no están sometidos a responsabilidad alguna por hacerlo bien o hacerlo mal".
Tanto Enguita como Pedró se quejan además de que haya que esperar a PISA, cada tres años, para tener datos sobre los resultados de los alumnos, en muchos casos, por la falta de colaboración de las comunidades autónomas. La ministra Cabrera aseguró que las pruebas de diagnóstico en primaria y secundaria que establece la nueva ley educativa paliarán este problema, además de alabar los programas puestos recientemente en marcha contra el fracaso escolar. En cualquier caso, muchos expertos, incluido Pedró, respaldan la explicación ministerial de que la educación española no está mal teniendo en cuenta su punto de partida y su progresión en los últimos 30 años.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)